El bitcoin ha muerto

“El bitcoin está muerto”. Con esta afirmación ya son una infinidad las veces a lo largo de la historia en la que se declara el fin de la criptomoneda por excelencia y que, con ella, se pone fin a una burbuja que, tarde o temprano, terminaría por explotar y desaparecer. No obstante, tranquilidad, ya hemos pasado por aquí antes.

Si damos unos pasos atrás y vemos la situación con perspectiva, analizando su precio -el factor determinante que más preocupa a la gran mayoría de nuevos participantes en el ecosistema-, en los últimos meses hemos vivido una gran evolución.

En octubre del año pasado rozaba los 10.500 dólares para meses más tarde, en abril, instalarse en su máximo histórico de 63.500 dólares. Tras este hito, su valoración ha descendido hasta situarse en los 30.000 dólares. Ha sido en este momento, cuando la gente ha entrado en pánico, incapaz de abstraerse porque su objetivo es ganar más euros, ganar más dólares. En definitiva, ganar más fiat.

Está claro que ahora la gran mayoría de usuarios acceden a este ecosistema con un objetivo especulativo

Quizá deberíamos tener clara la respuesta a la pregunta: ¿Por qué se crea el bitcoin? No, no se crea ad hoc para Silk Road. Ni se trata de una acción de bolsa ni se creó para hacer a las personas millonarias.

Retrocedamos al 3 de enero de 2009, momento en que se produce la primera transacción en la red Bitcoin. Para aquellos que no lo sepan, la primera transacción llevaba incorporado un mensaje que hace clara referencia al objetivo de su creación: “Chancellor on Brink of Second Bailout for Banks” (Canciller al borde de un segundo rescate bancario, en español).

Portada de 'The Times' del 3 de enero de 2009.

Portada de ‘The Times’ del 3 de enero de 2009. The Times

En este sentido, estamos viviendo una corrección del mercado importante en cuanto a su precio y esto es algo que asusta mucho a la gran mayoría de usuarios. Sin embargo, los fundamentales de Bitcoin no se han movido ni un milímetro desde que se creó.

1. Un programa de suministro transparente, auditable y predecible.

2. Resistente a la censura: Nadie puede parar Bitcoin. Nadie puede apagar Bitcoin. Nadie puede evitar que participes de la red Bitcoin.

3. Sin permiso: Un usuario no necesita pedir permiso para comenzar a usar estos sistemas.

4. Autosoberano: El usuario es dueño de su dinero. No necesita depender de un tercero de confianza y, por lo tanto, puede cruzar fronteras con mil millones de dólares en la cabeza.

5. Divisible: Se puede dividir en pequeños incrementos que se pueden usar a cambio de bienes de diferentes valores.

6. Portátil: Puedes llevarlo donde quieras.

7. Fungible: Lo que significa que todas las unidades son esencialmente intercambiables.

8. Escaso: Tan sólo se van a emitir 21 millones de bitcoins.

Pero, por otro lado, y en referencia a la escasez de la moneda virtual, lo que sí se observa y llama la atención es la cantidad de dinero fiat que se está moviendo y la velocidad a la que se está haciendo. Dicha evolución tiene relación con dos momentos: la crisis de 2008 (momento en el que nace el bitcoin) y la crisis de la Covid-19.

Bitcoin is dead

Bitcoin is dead https://99bitcoins.com/bitcoin-obituaries/

Por todo lo expuesto, es importante entender que el bitcoin va mucho más allá del precio. Y es muy probable que el ecosistema de las criptomonedas siga siendo volátil debido a la incertidumbre de cómo y cuándo colapsará el sistema fiat. De igual manera, existen muchas posibilidades de que la mayoría de personas que lean estas líneas, vivan en España o en algún país con una moneda razonablemente estable, como el euro o el dólar.

Sin embargo, la mayor parte del mundo no tiene este lujo. No hay datos exactos sobre esto, pero es posible que cerca del 75% de la población mundial eligiera almacenar su patrimonio neto en una moneda que no es su moneda local.

Suponiendo que tuviéramos que elegir almacenar el 100% de nuestro patrimonio neto en una sola moneda fiduciaria, sería bastante razonable pensar que elegiríamos alguna de estas monedas: dólar estadounidense, euro, franco suizo, libra esterlina o yen japonés. Estos países combinados representan alrededor de un billón de los casi 8 billones de personas en el planeta.

La gente ha entrado en pánico porque su objetivo es ganar más euros, más dólares… ganar más ‘fiat’

Las mismas personas que quieren o necesitan escapar de su moneda fiduciaria local no pueden. Los criptoactivos aportan una solución a este problema. Y lo que es mejor, se trata de una tecnología totalmente inclusiva, donde nadie puede impedirte participar en ella y acceder a un sistema de almacenamiento de riqueza.

Lo que está claro es que ahora nos encontramos en un momento donde la gran mayoría de usuarios acceden a este ecosistema con un objetivo especulativo. Pero la tendencia está cambiando y cambiará en el largo plazo hasta situar la moneda virtual en un escalón de uso cotidiano y sin barreras que cambiará el paradigma vivido hasta el momento.

***Jorge Soriano es fundador y consejero delegado de Criptan


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