¿Qué hacer con los pesos?

Las nuevas medidas sobre la compra de dólares reinstalaron la pregunta del millón: ¿qué hacer con los pesos? En base a recomendaciones de analistas y especialistas en mercados, Ámbito ofrece un guía para saber dónde colocar los excedentes en moneda local, sin perder contra el dólar ni la inflación.

1) Cedears

Aprobado por la Comisión Nacional de Valores (CNV), este producto cotiza en el mercado y el subyacente es una acción con operaciones en la Bolsa de Estados Unidos. Son una opción para seguir al Contado con Liqui, pero las elecciones en Estados Unidos le aportan mucha volatibilidad y son recomendables para inversores agresivos.

El gran atractivo es que estos activos quedaron excluidos de las regulaciones que lanzó la CNV para extender el plazo mínimo de tenencia (parking) de ciertos activos para limitar las operaciones de contado con liquidación.

Otra de las principales ventajas que se obtiene al comprar un Cedear es que se accede a las principales acciones de empresas extranjeras a través de pesos, brindando cobertura de tipo de cambio. A partir del momento de compra, el precio del Cedear se mueve por dos variables: el precio del dólar y la cotización de la acción a nivel internacional.

Entre los beneficios los expertos también remarcan que antes para comprar un cedear había que adquirir el equivalente en pesos para comprar una acción entera en el mercado externo como mínimo. Pero desde agosto, se puede comprar fracciones por menos de $10.000.

Por la suba del precio del oro, los Cedears de la minera Barrick Gold sigue entre las mayores preferencias. Una alternativa es invertir en los llamados sectores cíclicos de la economía, como las petroleras, bancos, industriales y otras de consumo más discrecional (Disney). Si el perfil es más de menos riesgo, se puede optar por combinar empresas cíclicas con tecnológicas (Google, Amazon, Netflix).

2) Obligaciones Negociables (bonos corporativos)

Las Obligaciones Negociables (ON) son instrumentos de deuda privada que pueden negociarse en el Mercado de Capitales. En palabras más simples, son bonos que pueden ser emitidos por grandes empresas y que pueden comprarse y venderse en la bolsa porteña.

En el mercado existen alternativas de este tipo que se pueden comprar con pesos, pero amortizan dólares constantes y sonantes. “Las consideramos una excelente protección contra la devaluación de la moneda local. No son ONs Dollar Linked, que amortizan pesos al tipo de cambio oficial, son directamente en dólares”, comenta Fernando Camusso, director de Rafaela Capital, quien remarca “se entra con pesos, pero se reciben dólares al vencimiento”.

Por otro lado, existen en el mercado alternativas en ON atadas a la evolución del tipo de cambio. Pablo Castagna, Director de Wealth Management en Balanz, explicó que son activos que se compran y se venden en pesos, pero su particularidad, a diferencia de otros activos financieros, es que su precio varía por la expectativa de depreciación del tipo de cambio oficial. Cuanto más se ensancha la brecha cambiaria, mayor es la expectativa de alza del tipo de cambio (TC) oficial y por ende, mayor el precio del activo Dólar Linked.

Vale remarcar que a estos instrumentos los afecta un eventual desdoblamiento cambiario, pero por el momento no pasó, más allá de varios rumores en las últimas semaans. El “dólar linked” es atractivo mientras haya brecha cambiaria, y aunque la intención del Ejecutivo es reducirla, todavía no sucedió.

3) Plazos fijos atados la inflación

Los depósitos a plazo fijo crecieron un 4,8% mensual en agosto, en términos reales, de acuerdo a los datos del Banco Central. De esta manera, en los últimos 12 meses se registró un alza del 12,7%. Las cifras demuestran el apetito de los inversores por ubicar sus pesos.

El incremento de los plazos fijos estuvo compuesto tanto por las colocaciones de más de $1 millón como por las de menos de $1 millón. Cabe recordar que estas últimas fueron alentadas por la decisión de la autoridad monetaria de elevar nuevamente la tasa de interés mínima hasta el 33%, equivalente al 87% de la tasa de las Letras de Liquidez (Leliqs). El Gobierno estima la inflación anual en 32%, por lo que todavía es una opción para resguardarse y ahorrar.

Paralelamente, los ahorristas pueden optar por dejar su dinero en plazos fijos UVAque ajustan por inflación más un retorno adicional. Para aquellos depósitos de 90 días, este adicional es del 1% anual y existe la alternativa de cancelar el plazo a partir de los 30 días, aunque en este caso la tasa mínima obtenida pasa a ser menor.

El condimento adicional para los plazo fijo UVA es que para los últimos cuatro meses del año se espera un repunte de la inflación, por un posible traslado a precios de la miniescalda del dólar (pass-trough) y una mayor apertura de las actividades comerciales y económicas en medio de la pandemia, que presionan sobre los precios minoristas.

La inflación de agosto se aceleró al 2,7% según el INDEC. Sin embargo, en los últimos 12 meses los precios acumularon una suba del 40,7%, la cifra más baja para un período similar desde septiembre de 2018. Septiembre seguiría en racha alzista.

4) Plazos fijo atados al dólar

La primera semana de septiembre el Banco Central habilitó a las entidades financieras a ofrecer plazos fijos atados a la evolución de dólar oficial, para que esos fondos se puedan canalizar en prefinanciaciones para exportaciones.

Según adelantaron fuentes de la autoridad monetaria a Ámbito, la medida busca favorecer la captación de depósitos a tasa variable, para destinar al prefinanciamiento de exportaciones, sin que se genere un descalce entre las monedas.

Está destinado a pequeños ahorristas. “Creo que es buena la medida, es una manera de dolarizarse sin pasar por el mercado cambiario. Le va a permitir a la gente y a distintas entidades ahorrar en algo que cotice como el dólar, a cubrirse del riesgo cambiario, sin presionar sobre las reservas del Banco Central”, analizó Matías Rajnerman, economista Jefe de Ecolatina.

Sería un depósito en pesos que estaría al alcance de cualquier ahorrista y cuya tasa de ajuste dependería de la variación del tipo de cambio oficial.

5) Criptomonedas

En el mundo de las criptomonedas aseguran que en cuarentena el volumen de operaciones tuvo un alza de más del 200%, mientras que en transacciones el incremento superó al 300%. El principal inversor es el público joven de entre 25 y 35 años, porque el monto mínimo es muy bajo: se puede invertir desde $1.500.

Según comentó días atrás José Méndez, director de la compañía de criptomonedas Ripio, hay una alternativa muy interesante para aquellos pequeños ahorristas o grandes inversores que quieran mantener sus ahorros en dólares en forma segura sin necesidad de recurrir a instituciones tradicionales. Se llama DAIsu cotización no tiene la fluctuación del bitcoin y en muchos casos está 1 a 1 con el dólar. Con DAI también es posible hacer transferencias internacionales a bajo costo. Y puede ser invertida en productos de inversión con un rendimiento anual entre 1% y 2% en un escenario donde los bonos de EE.UU. rinden a tasa negativa prácticamente.

6) Bonos de YPF para todos (en análisis)

Según trascendió, el gabinete económico analiza el relanzamiento de bonos de YPF (ON) para financiar proyectos de la empresa de mayoría estatal, disponibles para un público masivo. Ya se lanzaron en diciembre de 2012 y fueron un éxito. En aquel entonces estaban destinados a inversores minoristas, con acreditación mensual en las cuentas y una tasa de interés de hasta tres puntos superior a la que percibiría por un plazo fijo.

7) Cédulas hipotecarias (en preparación)

En paralelo a los bonos de YPF para financiar a la petrolera, se estudia relanzar las cédulas hipotecarias para la construcción de viviendas, que se puedan comprar por homebanking, y que sean fáciles de vender en el mercado secundario, como ocurría con las Lebac. Serían emitidas por el Estado, a través de bancos. Esta medida se complementa con el nuevo plan de Créditos Procrear y la incorporación de casi 100 materiales de construcción al plan Precios Cuidados. El Gobierno confía en reactivar la economía reimpulsando la construcción.

Las cédulas hipotecarias tendrían un rendimiento atado al costo de la construcción más una tasa de interés, para asegurar que la inversión le gane a la inflación. Esta opción también estuvo disponible en el pasado, en 2004. La idea es generar instrumentos de $10.000 cada cédula, híper líquidas, para atraer a sectores de clase media que antes compraban dólares y que tienen hasta $1 millón.

Fuente: Ámbito Financiero


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